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sábado, 22 de octubre de 2011

Les Ballets Russes


Historia de la danza:

Una magnifica pelicula, dura dos horas y está en Inglés, vale la pena traducirla para entender cómo se desarrolló el Ballet en Estados Unidos a principios del siglo XX.


sábado, 5 de diciembre de 2009

La Danza Neoclásica


La Danza Neoclásica

La historiografía en el ámbito de la danza acepta comúnmente el concepto de –neoclasicismo- para designar un período histórico y estilístico de la danza que comienza a gestarse en 1909, cuando Diaghilev y los Ballet Russes irrumpen en la escena Europea , se define a mediados del siglo XX con Lifar y Balanchine y llega hasta las postrimerías del siglo XX y principios del XXI, a falta de una revisión del término. Proponemos en estas líneas, no una definición pero sí reflexionar acerca de lo que ha sido y tal vez siga siendo la danza neoclásica.
Durante la primera mitad del siglo XX se experimenta en tierras americanas una revolución sin precedentes en el ámbito de la danza. Isadora Duncan se manifestó en contra de los estrictos cánones de la danza clásica y proclamó una danza exenta de reglas, una danza libre. Poco después los nombres de Delsarte, Dalcroze, St. Denis, Humphrey, Graham, Limón, Wigman, Laban, etc. darían a conocer al mundo los preceptos de una danza donde movimiento y gesto concurrirían por primera vez en franca armonía frente al precepto clásico donde el máximo de belleza se conseguía por encima del estado emocional del intérprete. Este momento histórico será llamado por la historia de la danza como Danza Moderna. Paralelamente Diaghilev llegó a Europa para hacer temblar la escena con su concepto de espectáculo total, aglutinando todas las artes y a los mejores artistas e invitando a sus creadores a probar nuevos lenguajes y nuevas estéticas. Este sería el germen del nuevo estilo, y sus precursores serían Fokine, Nijinsky, Massine, Nijinska, Lifar y Balanchine que implicados en un concepto afín al de la danza libre de Isadora, plantearon nuevas formas de expresión partiendo siempre del lenguaje clásico.
Así crecía y se desarrollaba el estilo neoclásico que respetando las bases de la danza clásica cuestionaría sus formas y su narrativa. La evolución de este nuevo lenguaje a lo largo del siglo XX ha sido espectacular no solo por las aportaciones de sus creadores sino por la multiplicidad de códigos surgidos en función de la singularidad de cada coreógrafo. Podemos decir que la danza neoclásica ha sido el resultado de un replanteamiento constante acerca de la herencia de Petipa, haciendo llegar el lenguaje clásico hasta límites insospechados, incorporando en sus preceptos elementos de la modern y post modern dance, así como asumiendo su realidad contemporánea. George Balanchine se alzará como emblema de este nuevo estilo por su revolucionario concepto de la danza en sí, liberaba de la anécdota literaria, como de cualquier referencia ajena a la misma.
El término lo proponía por primera vez Serge Lifar en 1949 en su Traité de la Danse Academique para definir la reforma del movimiento y de la técnica de la danza que estaba llevando a cabo. Lifar habla de enriquecer la técnica clásica y alaba la resolución de Isadora Duncan por haberse lanzado en contra de una danza “antinatural y petrificada” aunque lamenta la carencia de base técnica de esta porque para Serge Lifar “Si el culto excesivo de la técnica provoca la ruina del arte, no puede haber arte sin técnica”
Pocos años después comenzó a aparecer el término en la prensa francesa generalizándose más tarde al resto de países para designar un estilo propio que sin alejarse de los preceptos básicos de la danza clásica parecía gozar de autonomía propia.
La danza neoclásica, hemos dicho, adopta fórmulas diversas a partir de los cincuenta, desde las posturas más refinadas como las de Lifar, Asthon, Tudor, Mac Millan, hasta las más atrevidas de Cranko, abstractas de Balanchine y expresiva de Robbins pasando por el eclecticismo de Béjart, Petit, hasta las más radicales y sincréticas de Neumeier, Forsythe, Kylián y quizás Mats Ek o van Manen que podrían situarse en el límite de lo que pudiéramos identificar como inequívocamente neoclásico.
Identificamos estas tendencias por la condición fundamental de estar en continuo proceso de reelaboración del lenguaje clásico lo que lleva implícito la búsqueda de nuevas formas. Desparece la rígida jerarquía impuesta por Petipa. No hay danzas para solistas, es el conjunto lo que cuenta. No hay grandes figuras, pero si bailarines completos. Las zapatillas de punta siguen su proceso de desarrollo en franca armonía con el uso de la zapatilla o con el pie desnudo. Otro importante factor del que Nijinsky fue precursor es la relevancia del rol masculino, el hombre ya no es el portador de la bailarina sino que ha llegado a asumir un protagonismo que en ocasiones llega ensombrecer al de la bailarina. El vestuario ha variado sustancialmente; desde las versiones más o menos tradicionales de los tutus largos o cortos, pasando por simples mallas, vaqueros, amplios vestidos, trajes de chaqueta, pantalones cortos, o ropa de calle. Por otro lado el planteamiento escénico es cuestionado también, no solo el derivado de Petipa sino también del mismo Diaghilev. Encontramos entonces desde el abigarramiento de elementos escenográficos para grandes producciones hasta el minimalismo absoluto para el pequeño formato, siendo ahora el juego lumínico el apoyo fundamental de la escena. Por último, otra gran aportación de la danza neoclásica ha sido en torno a la temática: textos narrativos donde se incluyen los problemas del hombre moderno, revisión del repertorio clásico hasta los ballets más abstractos sin argumento, minimalistas e intimistas.
Hoy día cuando no existen fronteras entre los diferentes lenguajes y estilos, cuando el estilo neoclásico ha evolucionado de formas tan heterogéneas en este final de siglo XX y principios del XX, cabe preguntarse si ya ha habido un agotamiento del lenguaje neoclásico y nos encontramos ante un nuevo periodo de reflexión.
Georgina A. Cayuela Vera

miércoles, 6 de agosto de 2008

Breve historia del Ballet II


Marie Taglioni y Fanny Essler




En el siglo XIX, el Romanticismo se disparó definitivamente con un solo Ballet, La Sílfide. El Romanticismo fue esencialmente un movimiento de rebelión, ya que se desarrolló en una época de alboroto que siguió a la Revolución Francesa. Ellos negaban la rigidez que había sido la regla en el pasado y buscaron otras maneras de expresión mas personales y descubrieron nuevas fuentes de inspiración como el interés por lo sobrenatural y lo exótico.

Por eso gustó tanto este Ballet, La Sílfide era un ballet misterioso que evocaba las brumas de Escocia, aclaradas por el vaporoso traje de una sílfide etérea y silenciosa, que se deslizaba sobre las puntas con una técnica impecable. Fue un éxito grandioso en todo Europa.!
Filippo Taglioni fue el coreógrafo y la bailarina su hija Marie Taglioni, que ocupa un lugar fundamental en la historia de la Danza.
Tánto quería Filippo que su hija fuera etérea y ligera, que cada vez se subía mas y mas a las puntas de sus zapatillas de seda, hasta que Marie tuvo la idea de zurcir varias capas a las puntas de sus zapatillas. Así es como nacieron las zapatillas de puntas, actualmente la dureza la dan varias capas de papel encolado.

Aparte de Marie Taglioni hubo otras dos grandes Bailarines en el siglo XIX :
* Fanny Essler, famosa por su virtuosismo sobre las puntas y su técnica de Carácter.
* Fanny Cerrito, de Nápoles, coreógrafa de la época.


Algunos de los mejores coreógrafos de esta época :
* Jean Coralli
* August Bournonville
* Marius Petipa

En este momento ya existen cuatro escuelas diferentes de Ballet:
1 Escuela Francesa
2 Escuela Danesa
3 Escuela Italiana
4 Escuela Rusa ( un amalgama de las anteriores)

martes, 5 de agosto de 2008

Breve historia del Ballet I





La semilla del Ballet se encuentra en Italia, la Italia del alto Renacimiento. Saliendo de las restricciones de la Edad Media, y libres del dominio de la Iglesia, en las calles se cultivaba una especie de teatro popular improvisado que se llamaba la " Commedia dell' Arte".

Los integrantes de este grupo eran actores profesionales seminómadas, donde la mezcla de circo, magia, danza, mímica y comedia daba como resultado un espectáculo muy atractivo, seductor, lleno de frescura y parodia que lo hacia irresistible para la plebe.

Tenían propio nombre y vestimenta fija. Dichos personajes son aun hoy muy conocidos por el público, personajes como: Arlequín, Pierrot, Colombina etc. seguro
que los conocemos casi todos.

Los ricos príncipes que gobernaban los diferentes estados de Italia demostraban su poder por la magnificencia de su corte, ellos escenificaban obras y entretenimiento al aire libre y en los palacios.

Quien iba a pensar que Catalina de Médicis sería parte de la historia del Ballet.
Al principio del siglo XVI, Catalina de Médicis llego a Francia para casarse con el duque de Orleáns, en ese momento empezó a organizar las mejores de las recepciones para lucirse ante los Parisinos.
El resultado fue el "Ballet Comique de la Reina". Lo importante del Ballet de la Reina era que por primera vez los bailarines se sometían a una coreografía.


Hasta ese momento el hombre bailaba a su modo siguiendo el ritmo de la música de acuerdo a su estado de ánimo.

Pero no sería hasta el siglo XVII y de la mano de Luís XIV que realmente se reconoce como el nacimiento de la Danza.
Luís XIV era un gran amante de la danza .Apareció por primera vez en un baile de la Corte a los doce años, era muy bueno y su parte predilecta era el papel del Sol en el Ballet de la Noche en el teatro el Louvre.
Este es el motivo por el que se le llamó el Rey Sol.

En 1661 funda la Academia Real de la Música (que es la actual Opera de Paris) y al año siguiente lo amplió con Danza, el maestro Beauchamp, un coreógrafo protegido suyo, crea un método con los ejercicios básicos y la definición de las cinco posiciones fundamentales de los pies.
Estos pasos serían la base para el vocabulario de la Danza Clásica.

Desde que subió al trono Luís XIV hasta la Revolución Francesa se estrenaron en la Opera de Paris gran cantidad de Ballets, casi todos de Noverre, maestro de Ballet de este teatro, quien escribió las célebres " Cartas sobre la Danza y el Ballet".